Jefatura de Gabinete de Ministros miércoles, 22 de mayo de 2013 Autoridad: Dr. Juan José Mussi
Grupo de Trabajo de Recursos Acuáticos
¿Qué son los Humedales?

 
 

¿Qué son los Humedales?

  ¿Por qué es importante conservar los humedales?
 

Conceptos importantes en relación al manejo de los humedales

  Los humedales de la República Argentina
  La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971)
 

Implementación de la Convención de Ramsar en la Argentina

  Sitios Ramsar de la Argentina
  Bibliografía

 

 

¿Qué son los Humedales?

El término humedales se refiere a una amplia variedad de hábitats interiores, costeros y marinos que comparten ciertas características. Generalmente se los identifica como áreas que se inundan temporariamente, donde la napa freática aflora en la superficie o en suelos de baja permeabilidad cubiertos por agua poco profunda. Todos los humedales comparten una propiedad primordial: el agua juega un rol fundamental en el ecosistema, en la determinación de la estructura y las funciones ecológicas del humedal.

Esta predominancia del agua determina que los humedales tengan características diferentes de los ecosistemas terrestres, una de ellas es que suelen presentar una gran variabilidad tanto en el tiempo como en el espacio. Esto tiene efectos muy importantes sobre la diversidad biológica que habita en los humedales que debe desarrollar adaptaciones para sobrevivir a estos cambios que pueden llegar a ser muy extremos, por ejemplo, ciclos hidrológicos de gran amplitud con períodos de gran sequía y períodos de gran inundación.


Existen muchas definiciones del término humedales, algunas basadas en criterios principalmente ecológicos y otras más orientadas a cuestiones vinculadas a su manejo. La Convención sobre los Humedales los define en forma amplia como: "las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros".

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¿Por qué es importante conservar los humedales?

Los humedales son ecosistemas de gran importancia por los procesos hidrológicos y ecológicos que en ellos ocurren y la diversidad biológica que sustentan. Entre los procesos hidrológicos que se desarrollan en los humedales se encuentra la recarga de acuíferos, cuando el agua acumulada en el humedal desciende hasta las napas subterráneas. Las funciones ecológicas que desarrollan los humedales favorecen la mitigación de las inundaciones y de la erosión costera. Además, a través de la retención, transformación y/o remoción de sedimentos, nutrientes y contaminantes juegan un papel fundamental en los ciclos de la materia y en la calidad de las aguas.

Los humedales generalmente sustentan una importante diversidad biológica y en muchos casos constituyen hábitats críticos para especies seriamente amenazadas. Asimismo, dada su alta productividad, pueden albergar poblaciones muy numerosas.

Diversas actividades humanas requieren de los recursos naturales provistos por los humedales y dependen por lo tanto del mantenimiento de sus condiciones ecológicas. Dichas actividades incluyen la pesca, la agricultura, la actividad forestal, el manejo de vida silvestre, el pastoreo, el transporte, la recreación y el turismo. Uno de los aspectos fundamentales por los que en los últimos años se ha volcado mayor atención en la conservación de los humedales es su importancia para el abastecimiento de agua dulce con fines domésticos, agrícolas o industriales. La obtención de agua dulce se evidencia como uno de los problemas ambientales más importantes de los próximos años; dado que la existencia de agua limpia está relacionada con el mantenimiento de ecosistemas sanos, la conservación y el uso sustentable de los humedales se vuelve una necesidad impostergable.

No obstante la importancia que se le da hoy en día a la conservación de los humedales, durante siglos fueron considerados tierras marginales que debían ser drenadas o "recuperadas", ya sea para mejorar las condiciones sanitarias o para su afectación a la producción, principalmente para la ampliación del área agrícola o urbana. Por ejemplo, se estima que en los EE.UU. se perdieron más de un 50% (87 millones de hectáreas) de sus humedales originales; los porcentajes podrían ser iguales o mayores para otros países.

Además de las acciones directas que se han realizado para drenar y "recuperar" humedales, estos están sujetos al deterioro tanto por las obras que se desarrollan en los ecosistemas acuáticos que provocan modificaciones en el ambiente, como represas y canalizaciones, como por actividades que se realizan en zonas terrestres cercanas a los humedales, ya sea por extracción de agua o por adición de nutrientes, contaminantes o sedimentos. Debe tenerse en cuenta que, dado el carácter dinámico de los ambientes lóticos, cualquier parte del ecosistema puede ser afectado por eventos que sucedan aguas arriba (contaminación). La presencia de especies migratorias también sufre el impacto de la alteración de la condición original del curso de agua.

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Conceptos importantes en relación al manejo de los humedales

Los humedales proporcionan recursos naturales de gran importancia para la sociedad. Por tal motivo, su manejo implica la necesidad de desarrollar su uso racional o uso sustentable. Este concepto ha sido definido como "la utilización sostenible que otorga beneficios a la humanidad de una manera compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema".

Dado que el agua fluye naturalmente, existe una estrecha vinculación entre los ecosistemas acuáticos permanentes, los temporariamente húmedos y los terrestres adyacentes. Esto determina que los humedales son vulnerables a los impactos negativos de acciones que ocurren fuera de ellos. Por tal motivo, la conservación y el uso sustentable de los humedales debe desarrollarse a través de un enfoque integrado que considere los distintos ecosistemas asociados. Para el caso de los humedales continentales, resulta esencial referirse a las cuencas hidrográficas como unidades ambientales. Asimismo éstas influyen fuertemente a las zonas costeras marinas donde desembocan.

La herramienta más eficaz para lograr una gestión de humedales que promueva su conservación y utilización sustentable a través de un manejo integrado, es el desarrollo de planes de manejo. Estos pueden realizarse a diferentes escalas según el objetivo perseguido. Deben tener un enfoque interdisciplinario que, a través del conocimiento profundo de las características y funciones del humedal y los aspectos socio-económicos propios del área, examine los diferentes usos posibles del ambiente. Con el fin de que los planes de manejo sean realmente eficaces deben dar importancia a la participación de los diferentes sectores involucrados en la utilización de los recursos naturales y la comunidad local. Finalmente, dado que los humedales son zonas dinámicas que presentan variabilidad temporal, los planes de manejo deben someterse a análisis y revisión permanente.

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Los humedales de la República Argentina

La gran extensión de nuestro país y su variación latitudinal y altitudinal determinan la existencia de una gran diversidad y abundancia de humedales, de los cuales a continuación se mencionan algunos ejemplos.

La Cuenca del Plata, que en territorio argentino incluye una región muy amplia de aproximadamente 1.034.000 km2, engloba una gran variedad de humedales. Esta región se encuentra bajo una fuerte influencia de actividades humanas; los ambientes acuáticos permanentes y temporarios son utilizados para la navegación, el abastecimiento de agua dulce, la pesca comercial y deportiva y la recreación. También constituyen una fuente importante de recursos forrajeros. En esta región se encuentran los centros urbanos más grandes de nuestro país, así como importantes zonas de desarrollo agrícola e industrial.

Como ejemplo de humedales vinculados a la Cuenca del Plata están los asociados a la llanura de inundación del Río Paraná, un mosaico de ambientes derivados de la dinámica del río, tales como selvas marginales, pajonales, esteros, lagunas y bañados, que proporcionan una gran variedad de hábitats para numerosas especies. Otro caso está dado por los Esteros de Iberá, que constituyen un gran conjunto de lagunas poco profundas, esteros con abundante vegetación flotante, ríos y arroyos y bosque fluvial asociado.

Por otra parte, la región chaqueña conforma una porción sustancial de la parte argentina de la Cuenca del Plata. Es una gran llanura caracterizada por las sequías e inundaciones originadas en la gran variabilidad pluviométrica y las crecidas de los ríos.

La Cuenca del Salado en la Provincia de Buenos Aires es de mucha menos extensión pero tiene igualmente gran importancia regional. Constituye la columna vertebral de los ecosistemas pampeanos, con numerosas lagunas y bañados que componen regiones de abundante y singular biodiversidad e interactúan estrechamente con las tierras de producción agropecuaria, asociados con los ciclos multianuales del régimen pluviométrico. El Río Salado desemboca en la Bahía Samborombón, que constituye una extensa zona intermareal, correspondiente al estuario del Río de la Plata, caracterizada por la presencia de bañados, pantanos salobres y cangrejales.

Otro tipo de humedales muy diferentes se observan en las lagunas de alta montaña, desde la Provincia de Jujuy hasta Neuquén. Por ejemplo, las Lagunas de Pozuelos y Vilama (Jujuy) situadas a 3.500 y 4.400 metros de altura respectivamente en zonas áridas, presentan amplias variaciones en el nivel y la salinidad del agua durante la estación seca y albergan grandes poblaciones de aves acuáticas.

Las zonas costeras constituyen asimismo humedales de gran importancia. En la Provincia de Buenos Aires se destacan la albufera de Mar Chiquita, una laguna costera de agua salada conectada con el mar, el estuario de Bahía Blanca, formado por varios ríos de pequeño tamaño, con extensas zonas intermareales, islas, playas de arena y bañados de agua salobre y la Bahía Anegada en la desembocadura del Río Colorado, que también presenta una zona intermareal amplia, bañados de agua salada, islas y playas de arena. La costa patagónica presenta numerosas áreas de interés, como la Península Valdés (Chubut), la Bahía Bustamante (Chubut), el estuario del Río Deseado (Santa Cruz) y la Bahía San Sebastián (Tierra del Fuego), entre otras.

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La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971)

La Convención sobre los Humedales es un tratado intergubernamental aprobado el 2 de febrero de 1971 en la ciudad iraní de Ramsar, relativo a la conservación y el uso racional de los humedales (http://www.ramsar.org/). A pesar de que el nombre oficial de la Convención de Ramsar se refiere a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, con los años su enfoque se ha ampliado y actualmente se utiliza apropiadamente el nombre de Convención sobre los Humedales.

La Convención entró en vigor en 1975 y en la actualidad 163 países de todo el mundo han adherido a la misma (Partes Contratantes).

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Implementación de la Convención de Ramsar en la Argentina

La República Argentina aprueba la Convención sobre los Humedales en el año 1991 a través de la sanción de la Ley 23.919, que entró en vigor en setiembre del año 1992 luego de depositado el instrumento de ratificación. Así se inició la participación de nuestro país en la Convención, con la inclusión de tres sitios en la Lista de Humedales de Importancia Internacional (Sitios Ramsar): los Parques Nacionales Río Pilcomayo (Formosa) y Laguna Blanca (Neuquén) y el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos (Jujuy). Por Ley 25.335 se aprueba el texto ordenado del Convenio.

Dado el carácter federal de nuestro país, la inclusión de un humedal de nuestro país en la Lista de Ramsar se gestiona en base a la solicitud de las autoridades provinciales (o de la Administración de Parques Nacionales en caso de sitios bajo jurisdicción de ese organismo), quienes a su vez serán las autoridades de gestión de los sitios Ramsar una vez que estén formalmente designados.

En este sentido, y en base a las Fichas Técnicas elaboradas por las Provincias respectivas, en el año 1995 se incluyeron en la Lista de Humedales de Importancia Internacional los siguientes Sitios: la Reserva Costa Atlántica Tierra del Fuego, provincia de Tierra del Fuego y la Reserva Provincial Laguna de Llancanelo, provincia de Mendoza, en 1997 la Bahía Samborombón, provincia de Buenos Aires, en 1999 las Lagunas de Guanacache, provincias de San Juan y Mendoza, en el 2000 las Lagunas de Vilama, en la provincia de Jujuy, en el 2001 Jaaukanigás en la provincia de Santa Fe, en el 2002 las Lagunas y Esteros del Iberá en la provincia de Corrientes y Bañados del Río Dulce y Laguna de Mar Chiquita en la provincia de Córdoba, en el 2003 el Refugio Provincial Laguna Brava en la provincia de La Rioja, en el 2004 Humedales Chaco en la provincia del Chaco, en el 2005 la Reserva Costanera Sur en la Ciudad de Buenos Aires y en el 2006 el Parque Provincial El Tromen en la Provincia de Neuquén. En el año 2007 se amplió el sitio Lagunas de Guanacache pasando a denominarse Lagunas de Guanacache, Desaguadero y Del Bebedero, incluyendo 962.370 ha. de las provincias de Mendoza, San Juan, San Luis y del PN Sierra de Las Quijadas -dependiente de la Administración de Parques Nacionales. En el 2008 se agregó el sitio Ramsar Reserva Natural Otamendi de la provincia de Buenos Aires con 3.000 hás., área también dependiente de la Administración de Parques Nacionales y el Humedal Laguna Melincué de la Provincia de Santa Fe. En el año 2009 se incluyó en la Lista el sitio Lagunas Puneñas y Altoandinas de Catamarca, el día 2 de febrero, y el sitio Glaciar Vinciguerra y Turberas asociadas de Tierra del Fuego, el 16 de septiembre. En el año 2011, se declaró el Sitio Ramsar Palmar Yatay, y finalmente, en julio de 2012, se declaró el Sitio Humedales Península de Valdés. De esta forma, nuestro país cuenta a la fecha con 21 sitios incluidos en la Lista de Humedales de Importancia Internacional que totalizan una superficie de más de cinco millones trescientas mil de hectáreas.

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ver los Sitios Ramsar de la Argentina

 

 

Blanco, D.E. y V. M. De la Balze (eds); 2004. Los Turbales de la Patagonia: bases para su inventario y la conservación de su biodiversidad. Publicación Nº 19. Wetlands International. Buenos Aires, Argentina.

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Canevari P., D.E. Blanco y E. Bucher, 1999. Los beneficios de los Humedales de la Argentina. Amenazas y Propuestas de soluciones. Wetlands International. Buenos Aires, Argentina. 64 pp.

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Dugan P.J. (ed.), 1992, Conservación de humedales. Un análisis de temas de actualidad y acciones necesarias. UICN, Gland, Suiza.

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Malvarez, A.I. y Kandus, P. (compiladores), 1997, Tópicos sobre humedales sudamericanos, Material distribuido en el Curso de Posgrado "Aspectos Ecológicos para la Conservación y Manejo de Humedales", FCEN UBA.

Malvárez, Ana Inés, ed. 1999. Tópicos sobre humedales subtropicales y templados de sudamérica. Oficina Reg. de Ciencia y Tecnología de la UNESCO para América Latina y el Caribe. Montevideo, Uruguay. 224 pág.

Neiff, J.J., 2004. El Iberá. ¿En Peligro?. 1ª Edic. Buenos Aires: Fundación Vida Silvestre Argentina. 89 pág.

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Bibliografía