Jefatura de Gabinete de Ministros domingo, 21 de diciembre de 2014 Autoridad: Ing. Omar Judis
Grupo de Trabajo de Recursos Acuáticos
Los humedales de Argentina

La gran extensión de nuestro país y su variación latitudinal y altitudinal determinan la existencia de una gran diversidad y riqueza de humedales, que incluyen lagunas altoandinas, mallines, turberas, pastizales inundables, bosques fluviales, esteros, bañados y marismas, entre otros. Se estima que cerca del 23% de la superficie de la República Argentina está ocupada por humedales.

Sin embargo, la distribución de los humedales no es regular en todas las regiones. En el noreste del país hay una gran abundancia de ambientes acuáticos, asociados a los ríos de la Cuenca del Plata. En cambio en las zonas áridas y semiáridas como la Puna y la estepa patagónica, el agua suele ser una limitante para el desarrollo de la vida y las actividades humanas. En estas zonas los humedales se localizan principalmente en los valles de los ríos, depresiones y al pie de las sierras y montañas. A escala regional se identifican tres grandes sectores de humedales:

i) Sector costero: Nuestro país cuenta con una amplia zona costera marina de más de 5.000 km de extensión. La zona costera marina presenta importantes colonias de aves y mamíferos marinos, sitios de descanso y alimentación de aves migratorias, áreas de reproducción de peces y crustáceos, praderas de algas y bancos de moluscos, entre otros ambientes. Las marismas, ambientes intermareales en los que habitan plantas terrestres que resisten la inmersión prolongada y altas concentraciones de sal, se encuentran en diversos puntos de la costa y brindan servicios ecosistémicos como la protección de las costas frente a la erosión, la filtración de sedimentos, retención de nutrientes y hábitat para la diversidad biológica. En el sector costero bonaerense se encuentran amplias zonas de marismas como la Bahía de Samborombón, la albufera de Mar Chiquita y las zonas bajas costeras de Bahía Blanca. En la costa patagónica se encuentran marismas en Río Gallegos y San Julián, en la provincia de Santa Cruz.

ii) Sector noroeste, centro oeste y sur: El 75% del territorio de nuestro país está compuesto por zonas áridas y semiáridas. Se distinguen dos tipos de ambientes de altura en los Andes Centrales de Argentina: altoandinos y puneños. Los ambientes altoandinos se encuentran por encima de los 4.000 msnm. Las precipitaciones ocurren en forma de nieve o granizo, y los humedales se congelan completamente en invierno, a excepción de aquellos que reciben afluentes termales. Los humedales puneños se localizan entre 3.000 y 4.000 msnm, las precipitaciones pueden ocurrir en forma de lluvia, y los humedales no se congelan parcialmente, especialmente durante la noche. Los humedales altoandinos por el intervalo altitudinal en el que se desarrollan son verdaderos desiertos de altura, caracterizados por suelo prácticamente desnudo, que puede llegar a un máximo de 30% de cobertura vegetal, condiciones ambientales extremas en cuanto a amplitud térmica diaria e insolación, breve estación de crecimiento. Por este conjunto de condiciones adversas son poco aptos para la instalación humana, sólo son utilizados durante el verano como sitios de pastoreo. De todos modos, por las mismas causas son los más frágiles ante cualquier tipo de intervención.

En estas regiones, los humedales constituyen parches en una matriz de paisaje terrestre, y si bien no suelen ser de gran extensión, presentan una gran importancia a nivel local y regional, ya que son los lugares donde se acumula el agua, necesaria para consumo de las comunidades locales, desarrollo de actividades agropecuarias, recarga de acuíferos subterráneos y hábitat de vida silvestre. También proveen vegetación para alimento de fauna silvestre y ganado y paisajes de importancia para el turismo y la recreación.

En la región de la Puna se encuentran numerosas cuencas endorreicas con salares y lagunas de diverso tamaño, que se destacan por la gran abundancia de aves acuáticas. Asociados a las lagunas en ocasiones se presentan sistemas de vegas y bofedales, con alta diversidad biológica, que son usados para pastoreo por los camélidos silvestres (vicuñas y guanacos) y el ganado. Ejemplo de estos humedales son las Lagunas de Pozuelos y Vilama en la Provincia de Jujuy, las Lagunas Grande y Purulla en Catamarca y la Laguna Brava en La Rioja.

En el centro oeste los humedales dependen fuertemente de las aguas provenientes del deshielo de la Cordillera de los Andes y constituyen importantes fuentes de agua dulce y hábitats para la diversidad biológica. Las Lagunas de Guanacache, Desaguadero y Del Bebedero (provincias de San Juan, Mendoza y San Luis) constituyen un sistema de lagunas y bañados encadenados, alimentados por los Ríos Mendoza y San Juan que descarga por el Río Desaguadero. Otro ejemplo de humedales de esta región es la Laguna Llancanelo en Mendoza.

En la Patagonia se encuentran ampliamente distribuidos los mallines, ubicados en posiciones relativamente bajas del paisaje, que presentan anegamiento permanente o temporario. Por su mayor disponibilidad de agua y cobertura vegetal son de gran importancia como hábitat para la diversidad biológica y de interés económico en la región por su alta productividad de especies forrajeras para el ganado doméstico.

En zonas con climas más húmedos y baja evaporación, se forman turbales, ecosistemas que acumulan materia orgánica muerta (turba). Las áreas con mayor presencia de turbales se encuentran en zonas cordilleranas y el extremo sur de Patagonia (sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego). Los turbales constituyen importantes reservas de agua dulce, siendo de gran relevancia para la regulación del clima, la hidrología y el sostenimiento de la biodiversidad. Además, son importantes fuentes de información paleoambiental y paleoclimática ya que pueden conservar registros sobre la vegetación, la fauna y el clima de hace más de 10.000 años.

iii) Sector noreste y centro húmedo: La Cuenca del Plata es la principal cuenca hídrica de la Argentina. Se desarrolla en un territorio predominantemente llano, de clima benigno y suelos fértiles. Reúne la mayor concentración humana e industrial del continente, incluyendo las principales ciudades de Brasil y Argentina. También importantes áreas de desarrollo agrícola. Se caracteriza por sus grades ríos, como el Paraná, con su vasta llanura de inundación, en donde se encuentran una gran variedad de humedales, como lagunas, esteros, pantanos, bañados y madrejones.

El río Paraná tiene un período de aguas bajas en invierno, y otro de crecientes en primavera y verano, durante el cual se inundan amplias zonas, cubriendo islas y tierras aledañas. Al bajar las aguas quedan lagunas aisladas donde se desarrollan vegetación y fauna, en particular muchos peces que penetran en los primeros estadios de su vida, buscando refugio y alimentación. Ejemplos de estos sistemas de humedales son los Esteros del Iberá (Provincia de Corrientes) y el Delta del Paraná (Provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires).

La llanura chacopampeana es una gran planicie en la que dominan los bosques xerófilos y las sabanas húmedas y semiáridas. Las precipitaciones disminuyen de este a oeste y presentan un régimen estacional, con mayores lluvias en verano y un período seco en el invierno. Esta zona presenta un gran número de depresiones naturales que dan lugar a una gran cantidad y diversidad de humedales temporarios y permanentes, como el Riacho Monte Lindo, los Bañados La Estrella, del Quirquincho y de Figueroa y los Bajos Submeridionales.

En el centro de nuestro país se destaca por su magnitud, la Cuenca del Salí-Dulce, que constituye la cuenca endorreica más importante del país y del neotrópico. El sistema de humedales de los Bañados del Río Dulce y la Laguna Mar Chiquita (Provincias de Santiago del Estero y Córdoba) tiene una extensión cercana al millón de hectáreas, y además del sistema Salí-Dulce, recibe aportes de los Ríos Primero y Segundo.

Otro tipo de humedales ampliamente distribuidos en la región pampeana, son las lagunas, espejos de agua permanentes o temporarios someros de variada extensión. Constituyen hábitats para la diversidad biológica y son de importancia para el desarrollo de actividades de recreación y turismo, como la pesca deportiva. Tienen importancia a nivel hidrológico ya que actúan como reservorios de agua superficial, atenúan las inundaciones y contribuyen a la recarga de acuíferos. Ejemplos de lagunas pampeanas son la Laguna Melincué (Provincia de Santa Fe), el Sistema de Lagunas Encadenadas de Chascomús, el complejo lagunar Salada Grande y el Sistema de Lagunas Encadenadas del Oeste en la Provincia de Buenos Aires.