Jefatura de Gabinete de Ministros martes, 21 de octubre de 2014 Autoridad: Ing. Omar Judis
Manejo Sustentable de Ecosistemas Áridos y Semiáridos para el Control de la Desertificación en la Patagonia
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Poder Local

La Nueva Provincia - Bahía Blanca. Domingo 17 de enero de 2010

INVESTIGADORES DEL IADIZA DE MENDOZA RECORRIERON LA ZONA DE STROEDER
 
El desierto que sorprende a todos
Los especialistas en zonas áridas del Conicet admitieron que el proceso climatológico es más intenso del que suponían, y que se deben tomar decisiones inmediatas --en conjunto-- si lo que se pretende es evitar un éxodo masivo. Fueron invitados por dirigentes de las sociedades rurales del sur del distrito de Patagones. Guillermo Rueda "La Nueva Provincia"
     Era la primera vez que expertos en zonas áridas de otra región recorrían los campos del sur del distrito de Patagones. A cada paso que daban y dejaban su huella en la arena, el impacto no podía ser peor.
     "Observamos que, en algunos casos, se han perdido 15 centímetros de la capa fértil. En zonas áridas, o tierras secas, producir unos centímetros de suelo involucra un proceso de más de 10 mil años", aseguró la doctora Elena Abraham, directora del Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Aridas (IADIZA), que depende del Conicet y tiene la sede en la ciudad de Mendoza.
     Abraham trabaja en el comité de Ciencia y Técnica de la Convención de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de las Naciones Unidas, y es considerada una eminencia por sus conocimientos y la experiencia desarrollada en diversos países del mundo.
     "Quedamos muy impactados. Se trata de un caso extraordinario", agregó.
     "Una, por la rapidez en que se ha producido el proceso, ya que la voladora de suelo fértil empezó hace un año; y otra porque la cantidad de tierra erosionada, luego volada y depositada, es muy significativa", sostuvo.
     "Incluso, si uno mira la atmósfera se perciben las partículas finas, que es la parte más fértil del suelo, como los limos, las arcillas y la materia orgánica. Y, retenida por los alambrados y los cardos rusos, aparece la arena formando los médanos. Lo grave es que esto no parece detenerse", manifestó.
     También le llamó la atención a Abraham el grado de desesperación y de angustia de los productores.
     "Es muy interesante que la invitación haya sido por iniciativa de ellos mismos. Entiendo que se dan cuenta que están en un momento crucial y piden ayuda para seguir produciendo de una manera más sustentable cambiando las técnicas de producción; saben, también, que de otro modo perderán todo", comentó.
     "Sin dudas que el detonante ha sido la falta de lluvias", aseguró el ingeniero Roberto Candia, especialista en vegetación del IADIZA.
     "Pero hay que admitir que, al margen del suelo seco, lo que sucedió es que en muchos campos se ha pasado alguna herramienta que eliminó la vegetación", agregó.
     "La combinación suelo desnudo y viento constante hace que se inicie el proceso de desertificación. Y en la voladura se van los minerales, el banco de semillas y la fertilidad, que está a pocos centímetros. Es decir, los suelos que han quedado en una escala más baja en altura son pobres, difíciles de trabajar y sin ningún banco de semillas", explicó Candia.
     No obstante de provenir de una región árida como Mendoza, para Darío Sosa, especialista en evaluación de recursos y Sistemas de Información Geográfica (SIG) del IADIZA, el impacto fue significativo.
      "Nos sorprende porque hasta hace unos pocos años esta era una zona agrícola y hoy es un desierto", aseguró, al tiempo de encontrar otra lectura al fenómeno.
     "Observamos que se trata de un problema muy grave y complejo; y por lo tanto se deben dar respuestas integrales. Desde el IADIZA se propone un ordenamiento territorial que integre elementos desde lo biofísico hasta lo sociocultural y lo económico", aseguró.
     También coincidió con Candia en que un detonante de lo que viven los productores del sur de Patagones es el proceso de trabajo, quizá con malas prácticas, y que es indispensable revertir esa situación.
     "Eso implicaría un trabajo de base; es decir, un cambio de mentalidad del productor", sostuvo Soria.

Consulta.
Cómo se recuperan los 15 centímetros de suelo fértil perdidos forma parte de la pregunta del millón.
     "Hay sitios que ya hemos identificado y que Darío Soria los trabajará a través de imágenes satelitales. La idea es tener, cuanto antes, una radiografía de lo que está pasando a nivel territorial y, por supuesto, los controles de campo con la colaboración de los productores, porque ellos están muy involucrados", dijo la doctora Abraham.
     "A través de estas herramientas vamos a detectar las áreas más complicadas y con mayor riesgo. De las que hemos visto, hay sitios en los cuales ya aparece el pie de arado, la capa fértil se perdió y se aprecia el `pavimento" del desierto. Son las más impresionantes, es cierto, pero las de menor ocupación", aseguró.
     "Debemos precisar cuáles son los sectores que están en un término medio y realizar una prevención en otros donde el proceso es muy débil, porque si no se hace nada, y la situación climática continúa, vamos a tener una situación de roca desnuda en mayores números de hectáreas", explicó.
     Abraham dijo que también identificaron médanos cubiertos por vegetación que ya están inmovilizados.
     "Esto implica que este proceso ya se produjo varias veces en el pasado. Coincide con la dinámica de la climatología: muchos años por encima de la media y una serie de años por debajo, como ahora; luego vuelve a subir la cantidad de precipitaciones, se mantiene unos años, y vuelve a bajar", contó.
     "Es una dinámica normal y típica de tierra seca, lo que pasa es que la memoria de la gente es muy frágil y cuando retornan las lluvias se olvida de lo que pasó hasta un año atrás. Por eso hay que mantener vivo y fresco lo que sucedió y lo que volverá a pasar en el próximo ciclo seco, que puede ser ahora, quizá, pero con el agravante de los campos cada vez más deteriorados", amplió la directora del IADIZA.
     "Nunca me imaginé que en la provincia de Buenos Aires podía llegar a ver algo semejante. Impacta por donde se lo mire", comentó el ingeniero Juan Carlos Guevara, especialista en ganadería de zonas áridas del IADIZA.
     "Siempre tuvimos la idea de que se trataba de una región con muchas lluvias y cultivos importantes. Incluso, jamás vimos algo parecido en Mendoza", agregó.
     También sostuvo Guevara que apreciaron que la mayoría de los campos relevados están sobrepastoreados.
     "Las especies forrajeras casi no existen", indicó.
     "Los que tienen montes naturales, por decirlo de alguna manera, están degradados; es decir, tocados por la mano del hombre", agregó Abraham.
     "No tienen manejo, básicamente porque un recurso no se puede comer todo en un momento, sino que debe realizarse en forma racionada", indicó el ingeniero Candia.

FRASES

"Ver que desaparece el horizonte A del suelo en sólo un año es una catástrofe. E impacta más por la capacidad productiva de esta región".
Elena Abraham

"Una partícula de arena fina se mueve con 20 kilómetros por hora. Si hay vientos mayores y no existe cobertura vegetal que la proteja, se desplazará fácilmente".
Roberto Candia

"Hay indicios de la etapa final del proceso de desertificación: el abandono del campo, del suelo, de una etapa de vida; sólo queda el desierto".
Darío Soria

"La idea es precisar cuáles serían las especies que se pueden introducir para cubrir este suelo, a fin de lograr un recurso forrajero para los animales".
Juan Carlos Guevara

Una solución sería la implantación de especies exóticas 

     Los especialistas notaron que, en cercanías de un lugar desertificado, aparecen otros en distintos estados de degradación.
     "Aquí los llaman `campos volados". Cuando esto sucede, la única manera de parar el fenómeno es `congelarlo", no ponerle un solo animal más y dejar que se recupere la vegetación... y rogar que llueva, claro", señaló la doctora Abraham.
     "En este caso, lo que está salvando a los campos son los cardos rusos. Todos consideran que es una maleza, pero resulta una protección. Otro tanto sucede con la flor amarilla, que en un momento fue considerada plaga", agregó.
     "Nosotros veníamos con la idea de la recuperación de especies nativas, pero lo cierto es que no existen; ya se han perdido todas", aseguró el ingeniero Guevara.
     "Por eso hay que recurrir a especies exóticas. Tenemos experiencias con algunas que podrían andar perfectamente en esta zona por sus condiciones climáticas", agregó.
     Guevara citó dos atriplex, una nativa y otra australiana.
     "También habría que sumar algún árbol, no sé cuál, para hacer un sistema silvopastoril, para que exista biomasa arbórea y de arbustos. Otra opción es un pasto, aunque aquí ya existen experiencias con agropiros y con pasto llorón", dijo.
     "La idea es ver cuáles serían las especies que se pueden introducir para cubrir ese suelo, a fin de tener un recurso forrajero para los animales", comentó Guevara.
     "Lo ideal sería introducir semillas o plantines nuevos", aseguró el ingeniero Candia.
     "En este sentido, tenemos experiencias en Mendoza con la prevegetación asistida. Nosotros producimos los plantines de especies nativas del lugar, o de especies que podemos traer de Mendoza, pero que hoy podrían funcionar en ambientes como Patagones", dijo.
     Candia también aludió a la posibilidad de hacer surcos, donde se coloquen las plantas, que permitan la incorporación de agua durante la lluvia o, en el caso del escurrimiento por diferencia de nivel, que esa precipitación quede en los bordes de la planta, ya que se infiltra y la absorbe. Destacó, asimismo, la instalación de un primer riego de establecimiento.
     "Es un trabajo un poco más artesanal, pero una vez que se implantó, la planta tiene la posibilidad de seguir creciendo y produciendo semilla que mejorarán y enriquecerán el banco", expresó.
     "Tenemos especies para crecimiento veraniego e invernal. Trataremos de elegir aquellas que tengan rápido crecimiento, buen valor forrajero y que, definitivamente, sepamos que podemos adaptar a esta zona", sostuvo Candia.
     Las especies que los mendocinos proponen sólo requieren entre 200 y 300 milímetros anuales. La referencia indica que en 2009 llovieron 180 milímetros en Stroeder.
     "Son especies de alta capacidad de adaptación y que se desarrollan con sólo 90 milímetros. Pero siempre partiendo de plantines y no de semillas", agregó Abraham.
Las sociedades rurales costearon los gastos

     Los dirigentes de la Sociedad Rural de Stroeder tomaron contacto con la doctora Elena Abraham, directora del Instituto Argentina de Investigaciones de Zonas Aridas (IADIZA) a partir de una afirmación de la especialista en "La Nueva Provincia " : "Nuestro país no es el de la Pampa Húmeda, sino el de las tierras secas, porque el 75% del territorio está bajo condiciones de sequedad".
     Tras los diálogos iniciales, los productores locales sumaron a sus pares de Villalonga y de Patagones, con quienes compartieron los gastos de traslado, alojamientos y comidas de los mendocinos.
     A pedido de Abraham, la recorrida --de dos días, la última semana-- fue compartida por otros investigadores de la región. Así, se sumaron los ingenieros Josefina Marinissen, del INTA Ascasubi; Roberto Distel, del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Arida (Cerzos), de Bahía Blanca y Hugo Giorgetti, de la Chacra Experimental del INTA Patagones.
     El IADIZA trabaja específicamente en desertificación; es decir, en el avance de las condiciones del desierto en tierras secas.
     "No nos importan las sequías solamente, sino el fenómeno natural agravado por un ecosistema que viene debilitado y fragilizado por el mal manejo que hacemos de estos formatos productivos en tierra seca", sostuvo Abraham.
     La intención de los dirigentes del distrito es sumar proyectos sustentables de organismos técnicos que alienten soluciones para eventuales prácticas, con el objetivo final de comprometer al Estado en asistencia económica.
     "Ante estos procesos detonantes, o desencadenantes, la única solución es la inmediata respuesta de los tomadores de decisión, para actuar con la misma velocidad en que se producen los hechos", agregó.
     "Se plantea solucionar el tema de coyuntura, para que no se sigan muriendo las vacas, pero se deben hacer planes a mediano y largo plazo para que las piezas de este rompecabezas puedan encajar en una propuesta de desarrollo", concluyó Abraham.
     El plan del IADIZA para Stroeder estará disponible en los primeros días del venidero febrero.
Trabajar en conjunto
Josefina Marinissen (*)
     Considero que la visita de los técnicos del Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Aridas (IADIZA) fue más que interesante, ya sea desde el punto de vista personal como desde lo profesional.
     Entiendo que la vinculación con institutos u organismos que entienden y trabajan en lo que respecta al manejo de zonas áridas y erosionadas es muy importante, de modo que sería útil lograr trabajos en conjunto con los técnicos de la Estación Experimental Agropecuaria, los productores, profesionales, instituciones y entidades de toda la región, aprovechando las experiencias, conocimientos y visiones que cada grupo pueda aportar para lograr propuestas que tiendan a mejorar la crítica situación de la zona como consecuencia de la sequía.
(*) Ingeniera agrónoma (MSc); técnica del área de Producción Animal del INTA, Estación Experimental Agropecuaria de Hilario Ascasubi.
 


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